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viernes, 5 de junio de 2009

Mis 10 discos imprescindibles: "Willie and the Poorboys" - Creedence Clearwater Revival (1969)

Meses después, retomo esta "saga" con un clásico...

Una vez oí a un locutor radiofónico decir que la Creedence Clearwater Revival fueron los Rolling Stones norteamericanos. Y creo que no iba desencaminado: en sólo 5 años de carrera discográfica y con 7 álbumes de estudio, los californianos dejaron una huella muy importante en la música.: ¿quién no ha oído alguna vez temas como "Proud Mary", "Have you ever seen the rain?", "Fortunate son", "Down on the corner", "Bad moon rising" o "Travelin' band"? Son canciones que cualquiera con una cierta edad, sea o no rockero, podría reconocer. Y casi todas simples (3 acordes y poco más), cortas, muy pegadizas y con una voz inconfundible. De hecho, he de reconocer que la primera vez que escuché cantar a John Fogerty pensé que era negro por lo bien que cantaba...


La Creedence estuvo formada por los hermanos John (voz, guitarra, saxo) y Tom Fogerty (guitarra), Stu Cook (bajo) y Doug Clifford (batería). Su propuesta era bien sencilla: rock clásico tocado de blues, country, rockabilly, folk, algo de psicodelia y cierto aroma pantanoso. Es decir, lo que sería el grueso de la música popular norteamericana, vamos. Temas sencillos como decía, pero con mucho estilo, principalmente por culpa de un genio llamado John Fogerty, compositor de la mayor parte de ellos. La importancia de Fogerty en el éxito de la banda se puede comprobar en su último LP : los otros miembros Cook y Clifford reclamaron participar más en las tareas compositivas y lo consiguieron... y "Mardi Gras" fue un fracaso rotundo.

Centrándome en el disco, éste contiene 10 temas: 8 originales de Fogerty, 1 versión de Leadbelly y una canción tradicional. Y todo clásicos. Por ejemplo, la inicial "Down on the corner", tema alegre y facilón, ideal para aprender a tocar la guitarra, y lo digo de primera mano. Un riff marchoso de 4 notas, 3 acordes para el estribillo y au! Ah sí, y un cencerro... La letra describe a una banda de chavales que tocan en una esquina con instrumentos caseros. "It came out of the sky" es un divertido rock'n'roll clásico que narra qué pasaría en un pequeño pueblo si cayera un OVNI. El Vaticano, la Casa Blanca o el científico del pueblo aportan sus disparatadas ideas para el trasto caído del cielo. La respetuosa versión del "Cotton fields" de Leadbelly, el mítico bluesman del que hablaré algún día, nos transporta a los campos de algodón del sur de los EE.UU.


Y si "Down on the corner" hablaba de una banda que usa instrumentos caseros, "Poorboy shuffle" no es sino uno de los temas que podría tocar perfectamente esa imaginaria banda, ya que podemos distinguir una tabla de lavar, una palangana metálica o un Diddley bow (un palo de escoba con una cuerda). Tan vitalista ritmo nos introduce al semi-blues "Feelin' blue", en el que Fogerty nos demuestra que sin virtuosismos se pueden hacer buenos solos de guitarra. Y llegamos al tema que debe sonar en todo film sobre la guerra del Vietnam: "Fortunate son". El rockero y furioso alegato antibelicista en el que Fogerty se deja el gaznate es un clásico universal.


La dosis de country la pone "Don't look now", un tema con mensaje ('¿quién hará zapatos para tus pies o la ropa que llevas?(...) no mires ahora, no es ninguno de los dos'), aunque no tengo bien claro quien es ese misterioso benefactor... Y el tema tradicional que prácticamente han hecho suyo ya es "The Midnight Special", un clásico folk estadounidense más que versioneado, pero nunca como la CCR. Aún hoy John consigue ponerme los pelos de punta con su 'weeeeeell you wake up in the morning'. Al igual que sus punteos en el instrumental "Side o'the road", ¿inspirado en un ralentizado "Green onions" de los Booker T. & The M.G.'s, quizás? Para cerrar, un oscuro, enigmático y algo hendrixiano tema, "Effigy" que habla veladamente de la bomba atómica. Una joya olvidada bajo mi punto de vista, en la que John y cía demuestran ser unos grandes músicos.

Os dejo con un vídeo de "The Midnight Special" en directo. Al loro con el peinado a lo click de Playmobil de John:


Salu2, Paco.

sábado, 10 de enero de 2009

Mis 10 discos imprescindibles: "Para mal o para bien" - Rosendo (1994)

Tengo que reconocer que prácticamente no escucho casi nada de rock español o en español actual, y lo poco que oigo últimamente son las novedades del señor del que voy a hablar, alguna cosilla que descubro de casualidad (como mis paisanos Dkapitors y su primer disco "El primer crim") y muchos clásicos.


Rosendo Mercado es el músico español al que más admiro. Sin ser el guitarrista más virtuoso ni técnico de nuestra escena (en su estilo tampoco es necesario tocar 300 notas por segundo), sin tener una gran voz (aunque canta muy bien con lo que tiene), con una imagen alejada del clásico rockero mojabraguitas (su tocha ya mítica, pelo largo, un aro en una oreja, camiseta blanca o negra, tejanos y zapatillas, nada más), con una música nada enrevesada (rock urbano) y una actitud bastante humilde, ha conseguido ser uno de los músicos españoles más respetados por todos, rockeros o no.

Rosendo lleva 4 décadas en el mundo musical. En su primera época pasó por bandas como La Patata Química, Yesca, Fresa o Ñu, posteriormente formaría los míticos Leño, que dejaría en lo más alto para iniciar su carrera en solitario, y así sigue hasta hoy. Durante estos años se ha consolidado en el rock urbano, género mezcla de rock clásico, punk rock y rock duro, aunque no le ha hecho ascos a otros estilos (ha compuesto varios blueses, reggaes y baladas).

Hace años tenía una camiseta con la portada del disco. Triunfaba la jodía...

"Para mal o para bien" es mi disco favorito de Rosendo, en parte por las circunstancias personales que viví cuando lo descubrí, pero sobretodo por la calidad de su música. Sus dos discos anteriores ("Deja que les diga que no!" y "La tortuga"), para mi gusto habían bajado un poco el nivel de "Jugar al gua", y además el sonido de la guitarra era mejorable. En "Para mal o para bien" Rosendo toca varios palos, como el rock duro, el rock clásico, algo de punk, alguna balada y un gran reggae acústico, escribe unas letras realmente buenas y lo combina todo -bajo la producción de Eugenio Muñoz- con un gran sonido.

Bombo, caja, bombo, caja, bajo y riff en Si. Así comienza "De qué vas?", potente mediotiempo dedicado a su hijo Rodrigo, al que la letra debió molestar más que una colleja por su incisividad:
¿De qué vas? Siempre impresionando como el trueno.
Dime ¿de qué vas? Si aún no has aprendido a sonreír.
Confundes marginal con "nunca me dan lo que yo quiero"
y pienso maldición eres un corazón salvaje, ¿de qué vas?


Una intro de piano, guitarra con wah-wah, bajo de slap y percusiones varias da paso a "Tengo que no tengo", tema en el que Rosendo nos explica el hastío con el que una persona media afrontaba el día a día en aquella época (recordemos que estábamos en plena crisis de los 90). Y es curioso, pero 14 años después, el siguiente tema "Puedo ser más eficaz" vuelve a tener vigencia plena. Este rock clasicón que hablaba de aquella crisis, aplicado a la actualidad no desentonaría, y tal que antaño ahora también me quedo con su "Prefiero pensar que mañana nada va a ser igual". Gran solo de guitarra, por cierto.

"A la sombra de una mentira" es una calmada y delicada balada que frena en seco el inicio del álbum, y en la que de fondo podemos oír el sonido del mar en el Cabo de Gata, lugar en el que se grabó el disco. En "Hasta de perfil" Rosen vuelve a pisar el acelerador, esta vez con la ayuda de dos miembros de Celtas Cortos a la flauta y violín, que meten unos grandes arreglos. Arreglos que con su actual formación guitarra-bajo-batería se pierden, obviamente, sin impedir que siga siendo un temazo. La letra también es brillante, una crítica a alguien a quien se le sube el poder a la cabeza.


"Como estatuas de sal" también cuenta con colaboración externa, esta vez son los coros de Los Dalton. Es un tema rápido que critica, bajo mi punto de vista, la actitud pasiva de la juventud del momento y sus escasas aspiraciones de cambio. "Lo que tú y yo sabemos" es una versión de Antonio Vega que habla de la vida del músico durante una gira y su soledad. Gran tema. Igual que "Es natural", una canción en la que Rosendo parece hablarnos de él mismo ("No sé aguantar del tirón y me escaqueo de vez en cuando/huyo de las luces del flash como si hubiera que esconderse de algo") e incluso de su presente y futuro en solitario.

"Díselo tú!" es uno de los típicos reggaes que no suelen faltar en los últimos discos de Rosendo. La letra es hilarante, y destroza al típico "flipao", al fantasmita de turno, al pijo snob que no se pierde ni una, vamos. Suerte que llega Rosen para ponerlo en su sitio... o para que lo hagamos nosotros ("díselo tú, compadre"), y se aleja silbando. "Mi tiempo" es un tema con unos cambios de ritmo interesantes y una letra algo enigmática, que diría que versa sobre un caso de corrupción, aunque tratándose del Rosen, a saber... Cierra el álbum el instrumental guitarrero "Suspensivos".

Os dejo con un vídeo en directo de "Díselo tú!":



Salu2, Paco.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Mis 10 discos imprescindibles: "Delta Blues Vol.2", Robert Johnson (1990)

¿Habéis oído hablar del "club de los 27" en el rock? Son artistas que murieron prematuramente a los 27 años. Los más famosos son los archiconocidos Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin, Brian Jones y Kurt Cobain. Los 4 primeros palmaron entre el 69 y el 71, y Cobain se unió a la funesta banda en 1994. Pero años antes que ellos, unas cuantas décadas de hecho, hubo un personaje que falleció también con 27 y que influyó decididamente -junto con otros contemporáneos suyos, todo sea dicho- en casi toda la música popular nacida durante los últimos 80 años. Se trata del bluesman Robert Johnson.

Esta es una de las 2 fotos conservadas de Robert Johnson...

Si habéis oído alguna vez la leyenda de un bluesman que, durante una oscura noche en un cruce de caminos del estado de Misisipi vendió su alma al diablo a cambio de dominar la guitarra de blues, dicha leyenda se formó entorno a Robert Johnson. Cuentan que a principios de los 30 Johnson era un aspirante a bluesman mediocre que trataba de lucirse, con más pena que gloria, durante los descansos de las actuaciones de estrellas del blues de la época como Son House y otros, y éstos tenían que echarle del escenario casi a patadas por lo malo que era.

Pero un día Robert Johnson desapareció del mapa de repente y volvió al cabo de casi un año convertido en un as de la guitarra. Los que lo habían oído tocar antes no daban crédito, no entendían como un paquete musical como él había evolucionado tanto en tan poco tiempo. Y se formó la leyenda del cruce de caminos, el diablo y bla,bla,bla... Leyenda que en pleno siglo XXI resulta inverosímil (bueno, para todos salvo para Íker Jiménez). Posiblemente Johnson viajara algún sitio donde pasara desapercibido para recibir clases privadas de guitarra, o que fuera un autodidacta que se encerró en casa practicando sobre discos de piedra, a saber...

...y esta es la otra.

El caso es que su leyenda, y sobretodo su obra, han influido a generaciones de músicos posteriores. Gente como Eric Clapton, Peter Green, Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Rolling Stones, Johnny Winter, Ry Cooder o Bob Dylan ha confesado en algún momento su admiración por Johnson, versioneando temas suyos o incluso dedicándole álbumes completos. Y eso que no dejó mucho en este mundo: sólo hay 2 fotos suyas, grabó 29 temas (de algunos varias versiones) y su muerte también fue enigmática (posiblemente envenenado por algún marido cornudo).

La tumba de Robert Johnson, en ella se lee "Descansando en el Blues".

Sobre el disco, contiene temas registrados entre 1936 y 1937, en mono de calidad mejorable, y sólo se oye la voz de Robert Johnson y su virtuosa guitarra acústica. Nada más. Voz y guitarra. Punto. ¡Pero qué forma de tocar la guitarra! Dicen que la primera vez que Keith Richards oyó un disco suyo preguntó por segundo guitarra, ya que no se creía que tal música fuera interpretada por una sola persona. Johnson tocaba el ritmo de bajo sobre las primeras cuerdas con el pulgar de la mano derecha, y con los dedos índice y corazón tocaba la parte rítmica o punteos, y todo eso a la vez y sin fallar una nota. Todo un virtuoso, vamos.

Este disco es la segunda parte de un recopilatorio, y contiene temas como "Stop breakin' down blues" o "Love in vain", que posteriormente versionarían los Rolling Stones. También contiene estándares de blues del delta como "Kind hearted woman blues", "I'm a steady rollin' man" o "Phonograph blues", y clásicos versionados hasta la saciedad tanto por músicos de blues como de rock, como "I believe I'll dust my broom" (bajo el título "Dust my broom", gente como Elmore James, los Fleetwood Mac de Peter Green o Howlin' Wolf han hecho grandes versiones) o el himno del blues "Sweet home Chicago" (Clapton, Blues Brothers o Canned Heat por poner tres ejemplos).


Johnson también dominaba el slide, y en "I believe I'll dust my broom" o la rápida "Preachin' blues" tenemos pruebas de ello. Y del mismo modo se defendía en el ragtime, como se comprueba en el divertido y cachondo "They're red hot". Respecto a las letras, son trabajadas y hablan de los clásicos temas del blues tradicional, como son las mujeres, el alcohol, las mujeres, la tristeza, las mujeres, el sexo con mujeres, más mujeres... Muy variado como veis, pero eso sí, todo interpretado con mucho feeling y las dosis de emoción necesarias en cada momento, porque Robert Johnson también era un gran cantante.

Y por supuesto, el diablo está presente, al igual que en algún que otro tema más no incluido en este disco: en "Preachin' the blues", tema que tiene como subtítulo "Up jumped the devil" (algo así como "saltó el diablo"), Johnson dice estas enigmáticas frases:
"Well, the blues
is a schin' old heart disease
(hablado): Do it. Now.
You gon' do it?
Tell me about it."

Queridos amigos de la nave del misterio, ¿qué significarán esas palabras "Hazlo. Ahora. ¿Vas a hacerlo? Háblame de ello."? ¿Acaso no es el demonio quien habla por voz de Robert Johnson y nos incita a hacer maldades? ¿No estaría Johnson imitando a Ben Stiller en la peli "Starsky&Hutch" con 72 años de antelación, mostrando al mundo sus poderes adivinatorios, cual Nostradamus? ¿Alguien me pasa una china para fumarme otro canuto? En fins...

Dado que de Johnson no hay ningún vídeo, os dejo algo que he encontrado por YouTube. Se trata de una parte de un corto que sirvió como tesis de fin de carrera a un estudiante norteamericano. En él cuenta su historia vista por Son House. En el corte que os pongo se cuenta el regreso de Johnson a un show de Son House y Willie Brown, convertido ya en un as del blues. Os recomiendo que veais las demás partes, es muy interesante:




Salu2, Paco.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Mis 10 discos imprescindibles: "Dirty Deeds Done Dirt Cheap", AC/DC (1976)

Pocas bandas hay en el rock que hayan sido capaces de sacar tanto rendimiento a tan pocas notas. Me refiero a bandas como la Creedence Clearwater Revival, los Rolling Stones, Status Quo o los propios AC/DC, de los que voy a hablar en este artículo.


AC/DC siempre se han caracterizado por la simpleza y contundencia de su música. La banda, formada en 1973 en Australia, tuvo como inspiraciones a gente como Chuck Berry, los Stones o T. Rex, y basándose en ese rock'n'roll elaboraron su propio estilo, acercándose más al rock duro. Con una base rítmica formada por la sencilla y "metronómica" batería de Phil Rudd (de la escuela de los Watts, Paice y cía; fue sustituido durante los 80), el bajo de Mark Evans (posteriomente le reemplazaría Cliff Williams) y la clásica Grestch rítmica del infalible Malcolm Young; la inconfundible voz del siempre llorado Bon Scott; y la frenética forma de tocar la guitarra solista de Angus Young, que para mi será siempre un guitarrista de blues encerrado en el cuerpo de un hacha hard rockero, el quinteto aportó aire fresco al naciente heavy metal.


La razón por la que he elegido este LP sobre otros grandes discos suyos como "Highway to hell", "Back in black" o "Fly on the wall" -jejeje, era broma, os he colado el "Fly..." para ver si estábais atentos, no estoy tan loco- es en parte sentimental y en parte musical. La parte sentimental es que fue el primer disco original de AC/DC que cayó en mis manos: un vinilo de mi padre que disfruté hasta la saciedad en un tocadiscos Marantz (mítica marca de hi-fi). La parte musical es que... qué coño, ¡que es un discazo! Contiene todos los elementos que han conferido a la banda identidad propia a lo largo de sus LPs: dureza y simplicidad, unas dosis de humor, unas gotas de lascivia, mucho rock'n'roll, un pedazo de blues para quitarse el sombrero, y todo ello tocado por unos músicos dando el 100% dentro de sus limitaciones.


El potente y pesado riff en Mi del tema título "Dirty deeds done dirt cheap" ya nos anuncia una magnífica obra. La cachonda letra habla de una especie de "Señor Lobo" bastante macarra ("Si estás teniendo problemas con el director del instituto (...) esto es lo que tienes que hacer, descuelga el teléfono, llámame"). En "Love at first feel" Bon nos habla de eso mismo, de un flechazo, aderezado por un riff genuino de la factoría Young&Young.


"Big balls" es uno de los temas más cachondos y lascivos de su carrera, en el que juegan con el doble sentido de ball (cojón/baile de sociedad) sobre una sencilla progresión de acordes. Genial la interpretación de Bon, es un... descojone de canción que engancha con "Rocker", un rock and roll clásico tocado a 3.000 revoluciones por minuto que, por cierto, pocas veces han hecho en directo a su velocidad original y casi siempre lo estropeaban tocándolo más lento. En este tema apreciamos la calidad de Angus como solista. "Problem child" es un gran tema de sencillo riff tal que "Highway to hell" y otros, que describe a un tipo malo malote con el que más vale no cruzarse en una noche oscura...

La cara B del LP (sip, esto tenía 2 caras, qué cosas, ¿verdad?), abre con "There's gonna be somme rockin'", otro rock and roll clásico y festero de letra intrascendente pero con un buen rollo contagioso. "Ain't no fun (waiting round to be a millionaire)" parece la segunda parte de "It's a long way to the top...", y el título ya describe bastante bien su contenido ("No es divertido esperar a ser millonario"), toda una historia de penurias y penalidades hasta llegar a la cima del éxito.


Y a continuación, amigos y amigas, llega un blues... no, mejor un BLUES al estilo AC/DC que es uno de mis temas favoritos de su carrera: "Ride on". Bon Scott interpreta el tema con una gran sensibilidad, mientras Angus mete unos solos más que brillantes, todo sobre una sosegada base rítmica. Mención aparte merece la melancólica (y en ocasiones premonitoria para Bon) letra:

"Tengo otra botella vacía y otra cama vacía,
no soy tan joven para admitirlo,
ni demasiado viejo para mentir,
sólo soy otra cabeza hueca.

Por ello estoy solo, tan solo.
Pero sé lo que voy a hacer

Me voy a largar"

Cerrando el disco, "Squealer", un tema marcado por la base rítmica de Mark Evans, que curiosamente sería sustituido por Cliff Williams en el siguiente trabajo. Otra andanada sexual narrada por Bon con su habitual "sensualidad" cachonda.

Ah, un último comentario: la portada de la versión europea es horrible, comparadla con la original australiana y lo entenderéis...


Como siempre, os dejo con el vídeo de "Problem child":




Salu2, Paco.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Mis 10 discos imprescindibles: "Calling card", Rory Gallagher (1976)

Rory Gallagher es, para mi, el músico más grande que ha dado nunca al mundo Irlanda. Este guitarrista de blues-rock es también es uno de los más olvidados, y esto es en parte responsabilidad suya: Rory no editaba singles, no grababa videoclips, no usaba grandes pantallas ni efectos especiales en los escenarios de sus giras (de hecho odiaba usar pirotecnia), procuraba tocar en TV siempre en directo, no aireaba su vida personal o amorosa (su gran amor fue la música que hacía y tocaba), no tuvo escándalos con drogas y se mantenía alejado de toda la farándula que rodeaba a la música. Ni siquiera tuvo una muerte "épica" como otros, ya que falleció de complicaciones tras un transplante de hígado en 1995.


El pasado año me leí la biografía en inglés (no la encontré traducida) del que fue su bajista durante muchísimos años, Gerry McAvoy, "Riding shotgun". Un libro muy interesante y recomendable que mayormente habla de su relación con Rory, la personalidad del músico irlandés dentro y fuera del escenario, anécdotas (grande la de la peluca de Ritchie Blackmore) o incluso el salario que percibían los músicos gira a gira, detalle curioso por cierto.


Musicalmente, Rory Gallagher comenzó destacando en showbands irlandesas hasta que fundó la banda Taste, un super-trío estilo Cream a la irlandesa que llegó a tocar en el festival de la Isla de Wight. Posteriormente se "emancipó" de forma algo traumática de Taste y comenzó una brillante carrera en solitario, tocando y componiendo principalmente blues-rock y blues (en todos sus subestilos), aunque no le hacía ascos al rock and rock clásico, al hard rock, al country e incluso al jazz. Dominaba la guitarra eléctrica y acústica, especialmente con slide, y también manejaba muy bien el saxo, la mandolina y la armónica. Generalmente sus bandas eran tríos guitarra-bajo-batería o cuartetos con teclado añadido. No necesitaba más, la energía con la que cantaba y tocaba tanto en el estudio como -y sobretodo- en el escenario eran arrolladores.


Pero no me enrollo más y me centro en el disco: "Calling card" está producido por el bajista de Deep Purple Roger Glover, que por aquella época produjo varios álbumes ("Sin after sin" de Judas Priest o "Loud'n'proud" de Nazareth, por ejemplo). Y comparado con los LPs anteriores de Rory, se nota en un sonido más limpio, una menor sensación de improvisación, y en la producción de los teclados, algo al estilo Purple, claro. Cuenta McAvoy en su libro que la grabación del álbum fue algo tensa por la relación entre Glover y Gallagher (el segundo tenía bastante más sentido del humor y relajación en estudio que el primero), pero el resultado final tiene una elevada calidad.


Arranca con el punteo de "Do you read me?", un mediotiempo en el que para mi destaca un gran sonido de la guitarra y los teclados del increíble Lou Martin, que se decanta por sonidos más sintetizados en detrimento de su clásico piano. "Country mile" es un tema rápido en el que destaca la sección rítmica marcando un furioso tempo (Rod D'Ath tampoco era manco), en el que Rory nos deleita con unas cuantas ráfagas de guitarra con slide, técnica que controlaba con maestría.

"Moonchild" comienza con un riff de estilo bordeando el hard rock clásico y de tintes algo épicos que se convertiría en un fijo de sus giras. El tema que da título al LP, "Calling card", es otro medio tiempo blusero-jazzero con una letra tristona, pero que no empaña para que sea un temazo:

It ain't too funny when you'd rather die,
Ain't no pleasure when that girl don't reply
to your love sick letter that you wrote in tears,
about feeling so bad for a million years.

"I'll admit you're gone" es una balada que habla sobre un amor que se fue. Gallagher demuestra especialmente su dominio de la guitarra acústica con slide, otra gran canción. "Secret agent" es un tema de rock duro con un potente riff que seguro que os recuerda al de "Sodoma y chabola" del primer LP de Leño, que para eso es Rosendo uno de sus fans más célebres.


"Jacknife beat" es otro tema de tempo tranquilo con toques de jazz en el que Rory nos habla del "ritmo de la navaja", un ritmo que, según sus letras, "suena como un camión de helados rodando callejón abajo". Ahí es ná. A destacar también el piano de Lou Martin. Para cerrar el álbum, "Edged in blue", una semi-balada con la que Rory pide ayuda para superar un bache y que, a pesar de su temática, suena optimista; y el rag "Barley and Grapevine", todo un temazo acústico sobre una loca noche de alcohol y juegos de azahar. Sobresale su dominio del rasgueo con dedos sobre guitarra de cuerpo metálico, impresionante.

Ups, me he enrollado un poco, pero creo que este artista lo merece. Espero que os animéis a descubrirlo si os gusta el blues-rock y queréis ir más allá de los típicos Clapton, Stevie Ray Vaughan y compañía. Como siempre, os dejo con uno de sus clásicos en directo, por supuesto:




Salu2, Paco.

miércoles, 4 de junio de 2008

Mis 10 discos imprescindibles: "Sad Wings Of Destiny", Judas Priest (1976)

Judas Priest es una de las bandas más grandes del Heavy Metal, si no la más grande. La consistencia de su base rítmica, con el siempre fijo e imprescindible Ian Hill y los baterías cambiando más que en Spinal Tap, su siempre infravalorado pero afilado dúo guitarrístico Tipton-Downing, con sus clásicos solos melódicos de guitarras dobladas, y la potencia y versatilidad de registro vocal de Rob Halford, con una garganta capaz de bajar con su voz a la fosa de las Marianas y subir en el mismo tema al propio Everest en su mejor momento (ahora es diferente, cosas de la edad), sumado a su talento compositivo, han hecho de la banda inglesa un referente para posteriores formaciones.


Formaciones que han seguido su estela no sólo en cuanto a la música, sino también en cuanto a su imagen. Y esto último tiene su historia, ya que por todos es sabido que el mundo jebi es mayoritariamente machista y hetero, y resulta curioso que legiones de metaleros heteros y muy viriles vistan con cuero, tachas y pantalones ajustados gracias a que Rob Halford así lo hiciera en escena a finales de los 70 creando moda, con una peculiaridad... que es gay, y vestir así era como una pequeña válvula de escape, ya que llevó su condición sexual en secreto hasta 1998.


Centrándonos en la música, si bien su álbum de debut "Rocka Rolla" (cuya portada por cierto lo fue más tarde del juego "Ballistix", pero eso es otra historia) no era precisamente heavy ortodoxo, si acaso rock progresivo, el segundo LP puede definirse como una pieza maestra del género -toma expresión original al canto-, aunque pasados los años hay que reconocer que la producción pudo haber sido algo mejor, ya que en ese aspecto no ha envejecido muy bien.

"Victim of changes" inicia el álbum con un punteo de guitarras gemelas que desemboca en el lento y pesado riff inicial. Cuentan que este tema es la fusión de dos temas diferentes, y eso se nota hacia la mitad de la pista. Halford se deja la garganta y demuestra su versatilidad, cantando tanto en tonos bajos como unos agudos imposibles cerca del final del tema. Un clásico. Como el siguiente, "The Ripper", con letra dedicada, obviamente, a Jack El Destripador ("Los que oigáis mi advertencia, no le déis nunca la vuelta al Destripador"). Un temazo rápido con cambios de ritmo y solos de guitarra doblados marca de la casa. Años después Tim Owens, vocalista que sustituiría a Halford a finales de los 90, tomaría el apodo de "Ripper" en honor a este tema.


Tras la tralla, un arpeggio de guitarra acústica inicia la lenta balada "Dreamer deceiver", en la que Rob vuelve a mostrarnos su potencia al micro. El tema concluye con un piano que enlaza con otro cañonazo, "Deceiver", una clásica cabalgada al más puro estilo "Hard Lovin' Man" de Deep Purple o "Children of the Grave" de los Sabbath, que nos sitúa en el espacio, rodeados de cometas y vientos solares, y que concluye con el mismo arpeggio con el que comenzaba el tema anterior.


"Prelude" es una pieza de introducción al siguiente tema en el que predomina el piano. "Tyrant" es un corte rápido, un gran clásico cuyas letras hablan sobre un cruel y despiadado tirano, podría aplicarse a muchos líderes actuales (como ese en el que estáis pensando, sí) con otro solo épico de guitarras dobles. Y como a muchos tiranos les gusta eso de cargarse gente a tutiplén, pues le sigue el cañero "Genocide", con una temática que ya os podéis imaginar. Originariamente Halford cantaba este tema a plena voz y en un tono bastante agudo, pero lamentablemente ahora tiene que hacerlo en falsete.

Cerrando ya el LP, "Epitaph", otra preciosa balada con piano (instrumento como véis presente en casi todos los temas) sobre la muerte -aunque parezca un contrasentido- con algunos pasajes que dan que pensar ("He's our tomorrow, just as much as we are his yesterday"/"Él es nuestro pasado, así como nosotros somos su ayer"), e "Island of Domination", un tema potente con algunos cambios de ritmo memorables ambientado en una isla-prisión que bien podría ser Alcatraz. El grito final con efecto de eco de Halford finiquita un discazo que, en su momento, fue todo un decálogo de Heavy Metal para bandas de la NWOBHM como Iron Maiden, Saxon y otras.

Como siempre, os dejo con un vídeo de un tema, el gran "The Ripper":



Por cierto, el pasado 16 de junio salió el nuevo álbum de los Judas, "Nostradamus", así que ya sabéis, ¡¡¡a hacerse con él cuanto antes!!!


Salu2, Paco.

martes, 18 de marzo de 2008

Mis 10 discos imprescindibles: "Toys In The Attic", Aerosmith (1975)

Cuando empecé esta sección tenía pensado comentar a lo sumo un LP por banda, pero llegando a la que podría decir que es mi banda favorita, me empiezo a arrepentir... Porque elegir entre los que para mí son sus 3 mejores álbumes como "Toys In The Attic", "Rocks" y "Pump" es como tener que elegir entre tu padre, tu madre, y... no sé, ese abuelo o abuela entrañable que todos hemos tenido en nuestras vidas.

Finalmente me he decantado por "Toys In The Attic", realmente es que más me gusta de los 3, aunque sea por la mínima. Aerosmith están considerados como pioneros del rock duro yanqui junto con gente como Grand Funk Railroad, Blue Cheer, New York Dolls o Ted Nugent entre otros, y con este álbum se consagran en los EE.UU. Acusados de ser un calco de los Rolling Stones en sus comienzos (tienen ciertas similitudes estéticas y musicales como muchos grupos de la época, pero ahí se acaba todo), aquí demuestran que son una banda con estilo propio. Es un LP plagado de clásicos potenciados por la producción de Jack Douglas, artífice del sonido que caracterizó a Aerosmith durante los 70.


Hablando ya del disco, abre con el potente clásico "Toys in the attic", un tema rápido cuyo riff principal pareció inspirar, bajo mi punto de vista, a Miguel Ríos en su "Bienvenidos". La letra es algo enigmática (traducción Made in PakoRock) pero no empaña en absoluto la pista:

"Luces, voces, gritos en el desván,
No se ve nada, el sueño es real.

Deja atrás las cosas reales, deja las cosas que quieres mentalmente.
Todas las cosas que aprendiste de los miedos, no se deja nada para los años."

Toda la velocidad con la que arranca "Toys" se frena con el medio tiempo "Uncle Salty", un tema que habla de abusos infantiles. Aerosmith no es conocido precisamente por tocar temas sociales en sus letras, más bien al contrario -sus temas favoritos son el sexo, el sexo y... eso que da tanto gustito, ya sabéis...-, pero curiosamente dos de sus temas más comprometidos hablan del abuso infantil (el otro es el archiconocido "Janie's got a gun" del "Pump").

Pasado el mensaje trascendente, volvemos al rock marchoso, macarra y algo stoniano con "Addam's Apple", o "La manzana de Adán", vamos, que es de lo que habla la canción pero en términos menos... religiosos. Y tras repasar el Antiguo Testamento, llega "Walk this way", con uno de los riffs más famosos del rock y unas letras en la línea de Aerosmith: cachondas, sexys e intrascendentes, pero divertidas. Y de paso meten algunos de los primeros "rapeos" o "proto-rapeos" de la música. De hecho, años más tarde volverían a grabar el tema junto con los raperos Run-DMC, relanzando su carrera.


Al ser un LP, tenía cara A y B, y la A se cerraba con "Big ten inch record", uséase "Gran disco de 25 centímetros" (como queriendo decir sin decirlo, ya sabéis a qué se refieren los 25, ¿no? ¿en serio? ¿habéis oído hablar de un tal Rocco Sifredi? pues eso). Es una versión de Dr. Demento, una antigua banda de blues. En este tema dicen que Steven Tyler pronuncia "except for my big ten inch" como "suck my big...", aunque él siempre lo ha negado...

La cara B arranca, inexplicablemente, con "Sweet emotion", todo un temazo que podría estar perfectamente en la cara A. Abre con una línea de bajo made in Tom Hamilton, al poco entra la guitarra de Joe "Fuckin'" Perry pasada por el talk vox -un trasto que mezcla el sonido de la guitarra con el aire que sale de la boca recogido por un tubo-, todo envuelto por los coros doblados por Steven Tyler que desembocan en un gran riff principal. El tema acaba con un gran solo con wah-wah de Perry. La letra es una típica historia de groupies. El siguiente corte es "No more, no more", una pista marchosa y un pelín popera que trata sobre la vida en una banda de rock, y que termina con otro largo e inspirado solo de Joe Perry.

En la recta final del álbum encontramos "Round and round", un tema más que similar al "When the levee breaks" de Led Zeppelin. Los parecidos son más que notables entre ambos lentos y pesados temas, la verdad, y denota que la banda también estaba influida por los de Page, Plant & cía. Y como era costumbre afortunadamente en aquella época en muchos discos de los bostonianos, la balada se dejaba para el final del disco: "You see me crying", un bonito y lacrimógeno tema en el que la banda es arropada por cuerdas y vientos.

Tras "Toys In The Attic" vendría el no menos poderoso "Rocks", y después la vorágine de giras, drogas -demasiadas-, piques internos, y en pequeña medida su incapacidad para triunfar en Europa, nos traería dos álbumes menores y la separación y sustitución de los guitarristas por dos casi desconocidos. Por fortuna, a mediados de la década siguiente, la banda se reúne, se reinventa con la ayuda de algunos letristas de éxito y vuelve a triunfar... al menos durante unos cuantos años. Como es costumbre, os dejo con el videoclip de "Sweet emotion" rodado para el lanzamiento de la caja "Pandora's Box":



Salu2, Paco.

jueves, 7 de febrero de 2008

Mis 10 discos imprescindibles: "¡Corre, corre!", Leño (1982)

Unos datos rápidos sobre el contexto español para situar al LP: 1982 es el año del mundial de Naranjito (servidor vió en el partido de inauguración a Maradona con 5 añitos); un año antes habíamos tenido el intento de golpe de estado del 23-F; Calvo Sotelo era presidente del gobierno (dato importante, luego veréis el porqué) hasta que en octubre gana las elecciones generales el PSOE; la movida madrileña está en pleno auge, desbancando al rock duro; el Papa visita España; se aprueban estatutos de autonomía varios; España se adhiere a la OTAN... y así hasta el día de hoy.

En este contexto, Leño era una de las bandas más grandes del panorama rockero en España, por no decir la más grande -en mi opinión, son y serán los más grandes de aquí siempre-. Se habían consolidado como un magnífico "power-trío" de rock urbano, con Rosendo como líder indiscutible y principal compositor, que a pesar de no ser un virtuoso a la guitarra y mucho menos al micro, tenía un carisma inmenso y un talento para las letras que ya destacaba, y contaba con una potente base rítmica formada por Ramiro Penas a la batería y Tony Urbano al bajo. Sus conciertos llenaban pabellones, hacían giras con Miguel Ríos, tocando con gente como Luz Casal o el ahora jefe de la innombrable, Teddy Bautista, y vendían una cantidad de discos respetable.

Y todo esto se ve plasmado en el disco: si el anterior trabajo de estudio, "Más madera", tenía unos temas muy buenos pero arruinados por los infames arreglos de teclado estilo new-wave de Teddy Bautista, "¡Corre, corre!" es puro rock urbano de guitarra-bajo-batería sin más. La banda se quiso quitar ese sonido artificial de encima y lo consiguió con nota.


El LP arranca con "¡Corre, corre!", un tema rápido que habla de salirse de lo establecido, de no seguir las reglas:

Lo tienen decidido, debes ser otro eslabón
¡Corre, corre!
Y tú desde muy crío te saliste del renglón.
¡Corre, corre!

Le sigue "Sorprendente", un tema con aires pop-rock que más tarde versionarían los S.A., y que parece un autorretrato del Rosen ("Soy bastante deficiente/me gustaría ser feliz/No tengo cuenta corriente/dime qué puedo hacer por tí") dedicado a alguien cercano. "No se vende el rock and roll" es un rock clásico que arranca con un punteo al más puro estilo Chuck Berry y que habla de la movida, de cómo se vendía como rock algo que claramente no lo era, aunque desde los medios (y el poder) se encargaron de apoyarlo. En la parte central del tema, Tony Urbano y Ramiro Penas meten sendos solos con sus instrumentos, demostrando que no son mancos.

"La fina" es un pedazo de blues de barra en el que Rosendo nos da una lección sobre ligoteo, contándonos la historia de una conquista que le sale rana por recatada. Casi podemos imaginárnoslo apoyado en la barra de un tugurio mientras se lamenta al paciente camarero de turno. Por cierto, el blues es un género que suele meter Rosendo en la mayoría de sus discos, quizás para homenajear a su gran ídolo, Rory Gallagher.

"¡Que tire la toalla!" es un tema con miga, ya que cuentan que alguien identificó al entonces presidente Calvo Sotelo con el protagonista del tema ("Esa imagen convincente/que sale en televisión/madera de presidente/hombre serio") y consiguió que se censurara en las principales emisoras de radio del estado. Un tema atemporal que podría aplicarse a cualquier político de cualquier época, incluyendo la actual, por supuesto. Luego viene "Entre las cejas" y te lanza un mensaje de optimismo para que no te conformes con lo que te rodea y te muevas para cambiarlo.

"No lo entiendo" es un tema rápido en la línea de "¡Corre, corre!", y en el que Rosendo me recuerda un poco a Paco Martínez Soria en "La ciudad no es para mí", ya que ironiza sobre la velocidad con la que los cambios sociales se sucedían. Incluso canta algunas estrofas en catalán. De hecho, los otros dos miembros de Leño eran catalanes. El disco cierra con "¡Qué desilusión!", un medio-tiempo algo oscuro en la que un taciturno y hastiado Rosendo sólo encuentra consuelo en la música.

Lo que sucede tras este discazo es historia: gran gira, separación, problemas legales entre Rosendo y Zafiro, primer álbum en solitario del de Carabanchel, etc. Pocos artistas pueden decir que lo dejaron en su momento artístico más alto, Leño lo hizo y por ello hay tanta gente que los recuerda tan bien y desea que se junten de nuevo. Personalmente creo que sería un error, pero quién sabe... Ahí tenéis el vídeo del tema "¡Corre, corre!", disfrutadlo:




Salu2, Paco.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Mis 10 discos imprescindibles: "Who's next?", The Who (1971)

Cuando oigo la típica pregunta: "¿qué 10 discos te llevarías a una isla desierta?", uno de esos 10 imprescindibles que me viene a la mente es este, obviando dónde leches se enchufa un reproductor musical en una isla desierta, claro, pero esa es otra historia. De hecho, hoy inauguro una "sección" (llámala sección, llámala etiqueta de entrada) sobre eso, mis 10 discos imprescindibles. Que posiblemente no sean exactamente los mismos unos años después de terminar la lista, pero vamos, son los que servidor considera imprescindibles en este momento vital.

Recapitulando sobre The Who, se les considera pioneros en muchos aspectos musicales y no tanto:
  • Primera banda punk/pseudo-punk/de actitud punk/loquesea+punk de la historia. Sobre esto compiten con The Stooges y otras.
  • Uso del bajo (o incluso batería) como instrumento solista, al nivel que la guitarra. Escuchad "My generation" (donde protagoniza un solo) o "The real me" y veréis a lo que me refiero.
  • Primeros en romper instrumentos en escena. No creo que deban vanagloriarse de esto pero vamos, cada uno...
  • Empleo del sintetizador como instrumento rítmico, al nivel de la guitarra o el piano. De hecho, el primer tema de este LP es la prueba.
  • Primeros en crear mini-óperas y óperas rock ("A quick one while he's away" y "Tommy" respectivamente).
  • De las primeras bandas en ser considerada como la más ruidosa del planeta. Luego vendrían Deep Purple, Manowar y otras.
Hay algunos de esos aspectos en los que seguro que otros artistas están por delante, pero en lo que es música mainstream, se les suele considerar pioneros.


Hablando ya del disco, inicialmente Pete Townshend -líder y compositor de la gran mayoría de temas de The Who- tenía en mente un proyecto llamado Lifehouse, un álbum conceptual interactivo bastante complejo que parece que sólo él lograba entender. Por ello se deshechó la idea y crearon un LP normal, aunque algunos de esos temas se aprovecharon.

"Baba O'Riley" abre el LP. De entrada sorprenden dos cosas: el uso de los sintetizadores para liderar la melodía principal y la voz de Roger Daltrey. Sobre lo primero ya he hablado arriba: nunca nadie había empleado un sintetizador de esa forma, siempre se usaban para hacer solos, añadir efectillos y poco más. Usar esa melodía electrónica y algo hipnotizante era toda una novedad en 1971. Por otro lado, la voz de Daltrey suena como el rugido de un león comparada con la que tenía en "Substitute" o "Pictures of Lily". Un gran cambio positivo y muy acorde con el nuevo sonido de The Who, más duro, más cercano al hard rock imperante de gente como Led Zeppelin, Deep Purple y otros. El título está dedicado principalmente a Meher Baba, místico hindú que influyó en Townshend por aquel entonces, y contiene unas letras vitalistas.

Le sigue "Bargain", una canción de amor durita, con música siguiendo la estela de "Baba...". Tanto en este tema como en el anterior utilizan un recurso que se podría llamar "el discursito de Pete", cariñosamente hablando: el tema se ralentiza y Pete canta unas estrofas de contenido filosófico:

"Me siento mirando alrededor
Miro mi cara en el espejo
Sé que no valgo nada sin tí
En la vida uno y uno no hacen dos
Uno y uno hacen uno
Y busco ese algo a cambio de nada para mí
Y te busco a tí"

"Love ain't for keeping" es una bonita pero corta balada con arreglos de mandolina con la que demuestran que también se manejan bien en tempos suaves. "My wife" tal vez desentona un pelín con el resto del álbum. Se trata de un descarte del bajista John "Thunderfingers" Entwistle para su disco en solitario, y contiene una letra tan hilarante como absurda, en la que habla de una noche de farra alargada más de la cuenta que provoca las iras de su mujer, que le persigue mientras él pide un avión, un tanque y un judoka con una metralleta (¿?) para poder esquivarla. Un despiporre, vamos. Las voces y arreglos de viento van a cargo del maestro del bajo.

"The song is over" es un tema cantado por Townshend en el que también toca el piano y el sintetizador, y que contiene referencias a "Pure and easy", un tema publicado años después. "Getting in tune" parece la segunda parte del tema anterior, con Pete nuevamente al piano, pero con Roger a la voz y un Keith Moon muy contenido en la batería. De hecho, en todo el álbum está muy comedido y no comete grandes excesos (sobreaporreamiento de baquetas, vamos) como en otras épocas.


En "Going mobile", Pete coge las riendas y nos cuenta cómo es la vida de un viajero empedernido, un culo de mal asiento que se mueve por el mundo montado en su... bueno, no lo dice, pero cada uno se imagina su coche, moto, caravana, lo que sea. Un tema rockero y marchoso conducido con gran destreza mediante guitarra acústica.

Y llegamos a "Behind blue eyes", un pedazo de tema que es mitad balada, mitad rock duro, y en el que se aprecia que Roger Daltrey es un cantante como la copa de un pino. Es verdad que nunca ha tenido una gran facilidad para llegar a las notas agudas, y por otro lado tampoco es un barítono, pero en los registros que manejaba por esa época tenía pocos rivales. La forma en que es capaz de cantar delicadamente estrofas como "no one knows what is like/to be the bad one/to be the sad one/behind blue eyes" para luego pasar a rugir "when I smile, tell me some bad news/before I laugh and act like a fool" es sencillamente insuperable. Y el resto de la banda no le va a la zaga. La letra también es de sobresaliente, y creo que cualquiera se la puede aplicar en algún momento de su vida (¿quién no se ha sentido nunca como "el malo y triste tras unos tristes ojos"?).

Cierra el álbum "Won't get fooled again", temazo cañero en la onda del que abre el LP, dirigido nuevamente por el sintetizador. En este tema toda la banda se sale literalmente: Roger vuelve a rugir, con unas letras cargadas contra el orden establecido ("lucharemos en las calles/con nuestros hijos a nuestros pies/y los principios que adoraron se habrán ido"); Pete dispara andanadas con su Gibson por doquier; Keith Moon aporrea su batería en un final apoteósico; John Entwistle... bueno, mejor que lo veáis en el siguiente vídeo (la pista de bajo del tema en solitario, extraída de la película "The kids are alright"). Simplemente impresionante:


Y mencionar el "refrán" que nos deja Daltrey en la última estrofa:
"Meet the new boss, same as the old boss"
(...)
"Conoce al nuevo jefe, igual que el viejo jefe"

Tan triste como cierto...

Lo dicho, un discazo de principio a fin, novedoso en cuanto al uso de los sintetizadores, con unas letras muy elaboradas (en esto Pete Townshend es un genio, un auténtico virtuoso), unas composiciones musicales excelentes, y que suponía un giro en su estilo hacia terrenos más potentes y que consagraban a la banda definitivamente como 4 superclases en sus áreas. Bueno, quizás Pete no fuera comparable a Jimmy Page o Rory Gallagher en la guitarra, pero su manejo de los sintetizadores, su capacidad compositiva y su contundencia tocando sus poderosos riffs suplían sus carencias a la perfección.


Salu2, Paco.
P.D.: Sí, "Baba O'Riley" y "Won't get fooled again" son 2 de las 3 sintonías de la serie CSI. Ya sé que para mucha gente que las oye fuera de la tele son "¡¡¡las de CSI!!!", pero llevan entre nosotros desde hace... o más. Un poquito de por favor...